Archive for noviembre, 2006

Acerca de la Esperanza

 
La Esperanza no es la luz que surge de entre la Oscuridad.
La Esperanza no es la posibilidad de que la Luz nazca.
 
La Esperanza es encender la Luz.
 
 
ArVg
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A Karín, con algo de retraso, y aunque nunca lo lea.

¿Qué diferencia ha de haber entre hombre y animal?
¿Cuándo, por favor, dejó el hombre de ser animal?
¿Y acaso no podrían sentirse superiores las bacterias, que están presentes en la biosfera antes de que a los anfibios se les ocurriera evolucionar?
Pero no. Nosotros somos superiores:
 
Nosotros, tan superiores, tenemos el don de la palabra (por lo que se establece la mentira de que los animales no se comunican)
y también Dios nos dio la capacidad de pensar (suponiendo pues, que los chimpancés no piensan al romper frutos secos con piedras o comer termitas con palitos, tal vez estén dormidos) y, ah, nosotros tenemos la tecnología, algo maravilloso que nos hace irremediablemente superiores a los animales.
 
Ahora bien.
 
¿Para qué la palabra si nos matamos los unos a los otros por culpa de don dinero, o mucho menos?
¿Para qué pensar si sólo lo utilizamos para averiguar la mejor forma de matarnos entre nosotros, o en su defecto, de conseguir más dinero y comodidad?
¿Para qué la tecnología si la utilizamos también para ganar más dinero o para matarnos entre nosotros?
 
Pues bien, el secreto está en que somos animales. Pero no exactamente, puesto que los animales miran por la suervivencia de la especie. Ahora bien, ¿qué hemos hecho hasta ahora para hacernos pensar que nuestra raza vive mejor, está más equilibrada, más sana, mejor coordinada, y mejor socializada que los monos que fuimos?
 
Mi trabajo aquí no es decirles lo que pienso, o lo que deberían pensar, sino ofrecerles las bases sobre las que, tal vez, y así mi querido dios Aczohiprno lo quiera, ustedes piensen, para algún día, cuando se les ofrezca la oportunidad, cambiar el mundo.
 
 
 
Muchos recuerdos a todos los
que han pensado alguna vez, y a los
que aún están por hacerlo.
Y a la familia, que es mi fuente particular
de sabiduría, razón, y amor (incluidos
aquellos a los que, como Karín, veo
menos que a mí mismo).
 
ArVg.