Archive for noviembre, 2007

Fragmento (otro)

  -Aún puedes darnos mucho, Amadeus -dijo Teniam. Detrás de la escasas tiras de piel oscura y quebradiza de su rostro, los músculos intentaron crear una sonrisa-. Piensa en esto como un acuerdo, un contrato, un intercambio.
  -¿Y qué es lo que he de suponer que podéis darme? ¿Un castillo en ruinas en lo alto de una montaña? ¿Una horda de cadáveres mutilados a mi servicio? ¿Acaso un mundo gris y frío en algún distante punto del universo?
  -Tal vez, Amadeus, tal vez. Te daré mucho más si así lo creo conveniente.
  -¿Creéis que tengo necesidades aún por cubrir? Supongo que no habéis llegado a la conclusión de que, de nosotros dos, el único que se encuentra en disposición de ofrecer algo que el otro necesite, soy yo.
  -No creerás acaso que una victoria por parte de los Muertos no te influirá, ¿verdad?
  -Justamente, Teniam -contestó Amadeus, inaugurando unos instantes de silencio, tan sólo roto por el ya lejano ruido del desplazamiento de la artillería.
  -No sabes lo equivocado que estás -dijo finalmente Teniam, acercándose perceptiblemente a Amadeus.
  -En verdad no necesito argumentos para confirmar que tengo razón. Tal vez os convenzan más los hechos. Llevad a cabo vuestra anhelada Guerra Final, fracasad en vuestro intento de eliminar la Vida, y contemplad por último cómo mi poder se extiende sin límites ni fronteras.
  -No me cuentes falacias. No a mí, que te lo he dado todo, que fijé mi atención en ti. Si no fuera por mí, Amadeus, no habrías salido jamás de las ambiguas y confusas sombras en que habitabas.
  -Ni vos ni vuestro ejército de cadáveres habría conseguido nada en tal caso y vos lo sabéis. Pero, igualmente, tarde o temprano habría reunido el suficiente poder como para generar la Fusión de Mundos por mí mismo, eso no lo pongáis en duda.
[…]
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Silencio

    Juntos, asiéndonos a nuestros cuerpos jóvenes y, tal vez, sí, tal vez ingenuos…
        Juntos, agarrándonos a nuestras almas vibrantes, estrellas en el seno del cálido silencioso… [ vacío (?) / todo (?) ]
Estoy confuso, tan confuso… No encuentro las palabras… (¡Diox! ¿Es que no es suficiente con recordar?)
            Roces de piel, no furtivos ni forzados, sino sinceros, directos a la consciencia…
    Hundidos juntos en un silencio reconfortante, despojándonos de recuerdos sin sentido, materializando deseos [ metafísicos (?) ]…
        Rojitas las orejas y las mejillas… Preciosos ojos me contemplan desde lo profundo de mi alma, que momentánea y eternamente es la tuya
Qué ocurre… ¿Acaso mi imaginación no es tan fuerte como yo querría? ¿Acaso aquel momento no puede ser imaginado o recordado?
(Sólo vivido, viejo amigo, inepto…)
        Aquel silencio, de cálido color… Las ecuaciones de Einstein en pleno funcionamiento (el tiempo es relativo, lo sé, es lógico, lo sé, lo tengo que aceptar…)
Pues sí, tal vez, sólo tal vez (es totalmente seguro que sí), todo esto no se pueda escribir, no se pueda describir, no se pueda imaginar, no se pueda, en cierto sentido, recordar… Sólo se puede vivir… Y estoy muy, muy, muy orgulloso de haberlo vivido… Y estoy muy orgulloso de amarte y de que me ames y de ser yo y de que seas tú…
 
[ Te quiero mucho, mucho, tanto, tanto, mucho más que tanto… ArVg Por un momento, al menos, nos salieron las cuentas… ]
 
                                                                                                       Te Quiero

Darkness… I

  Frío.
  En ese mismo instante en que ningún pensamiento en concreto ocupa tu mente, te das cuenta de que hace frío. Un frío que cala hasta los huesos. Un frío estático. Más allá de las definidas fronteras de tu piel, el aire está quieto. Inmóvil y frío. Aceleras el paso. No falta mucho para llegar. Si vas un poco más rápido, quizás, conserves mejor el calor y llegues antes. Pero no es suficiente. Te sientes mal. Hay algo que no te gusta. A tu izquierda, un callejón de poco más de un metro de ancho se extiende a lo lejos, serpenteante. Un atajo. Si lo tomas ahorrarás mucho tiempo. No te importa en ese momento el hecho de que tan sólo un par de lámparas de las paredes colgadas iluminen la calle con una luz amarilla, enfermiza. Sólo quieres ahorrar tiempo…
  En ese momento te das cuenta, mientras avanzas por el frío callejón, de que a tu lento paso, no importa que aquel sea el mejor de los atajos. Te paras. En lo alto, la oscuridad cubre el mundo con su silencioso manto, y en la tierra, su sombra, su reflejo apenas, te hiela la sangre. A lo lejos, adelante, allá a donde tus piernas no te quieren llevar, la oscuridad empaña las paredes de las viejas casas y se desliza lentamente, imperceptiblemente, por las frías losas heterógeneas que conforman el suelo.

Vuelto he…

  He vuelto, amadas personas humanas (¬¬). Al fin he vuelto completa y satisfactoriamente. Simple cuestión de tiempo… escribiré, por supuesto, a mi colapsada mente ya le urge liberarse de lo que calla y para esto sólo necesito algo más de tiempo. Pero ya he vuelto, amigos y símiles, he vuelto para daros el Coñazo/Tostón, para entreteneros, para daros algo que llevarse a los ojos, simples, digámoslo así, ejercicios de imaginación y pseudofilosofía. Reflexiones acerca de lo irreal y lo real, que son lo mismo y contrarios, sobre el amor (sobre todo el reservado a "ciertas personas") y sobre demás temas que van a caballo entre la metafísica y los cuentos chinos…
  Qué voy a decir. Si estáis leyendo esto, supongo que sabréis en verdad, con relativa exactitud, de qué tratarán las próximas entradas. Si en verdad es así, comunicadme el contenido de susodichas entidades virtuales, porque, ciertamente, yo no lo sé…
  Sólo eso. Sólo el ansia irreprimible de escribir algo a las 2:30 de la noche. Aunque ese algo sea la continuación previsible de un mensaje en el que hablo de que un día de estos hablaré de verdad. Y en esta entrada en particular, claro está, el contenido es el mismo: Pronto, oh, sí, muy pronto… ESCRIBIRÉ!!!
 
  A los incrédulos y a los necios, nada que aportar…
  A Marina: Te quiero.
  A todos los demás (genéricamente) una sola palabra:
 
 
ArVg