Creador Perfecto

  -Acepta esto como la verdad indiscutible que es, resígnate y haz que tu raza se resigne. Vuestro destino está ligado al de la Humanidad, y ésta misma está viviendo en estos días los últimos en su haber. Aceptad esto tú y tu raza, tal vez así tengáis alguna posibilidad de salvar vuestra conciencia.
  -No aceptaré esta supuesta verdad de vuestras manos -contestó Ómicron, sin perder más tiempo-. No mientras neguéis esta verdad, que también el destino del creador está en manos del creado, en la medida en que refleja en él su esencia. Al pretender la destrucción de la Humanidad, aceptáis que ésta es imperfecta, siendo fruto de vuestra voluntad, también vosotros sois imperfectos entonces.
  El Alto hundió entonces su brazo de hierro en el pecho de Ómicron, y lo sacó arrancando una gran cantidad de materia negra y brillante, que arrojó al suelo. Con el otro brazo agarró al Emperador por el cuello y lo acercó a su rostro.
  -Nosotros lo dominamos todo, lo sabemos todo. Me rebajo a arrancarte la carne, pero bien puedo hacer que desaparezcas de este Universo y de otros. Bien puedo hablar contigo para convencerte de que así es, mientras en otros Universos creo y destruyo al mismo tiempo. Entre todos nosotros, lo regimos todo, lo observamos todo, somos el Todo mismo, que se modela a sí mismo. Y tú osas decir que somos imperfectos.
  -Bien sabéis que es así, pues sois muchos y no Uno.
  -¡Crees entonces que vuestra raza está más cercana a la perfección que nosotros! ¿En qué ensueño habita tu conciencia, tú, que crees haber alcanzado la perfección mientras tu cuerpo se deshace con la sola fuerza de mis garras?
  -No digo que mi raza sea perfecta, ni la tuya. Afirmo, sin embargo, que a veces, la creación de un ente imperfecto, puede ser perfecta, a la vez que la creación de un ente perfecto puede ser imperfecta.
  -Nimiedades, acertijos mentales más propios de vuestros creadores -dijo el Alto a la vez que soltaba al Emperador-. Puedes considerarlo como te apetezca, pero la perfección está al servicio tan sólo del Todo infinito e intangible para otras conciencias. Nosotros somos perfectos y absolutos en conjunto y en unidad, mientras que tu raza y la de tus creadores ya se atreven a hablar de perfección, por el simple hecho de intuirla en nuestro ser.
  -No es así. Si hemos alcanzado el concepto al menos de la perfección, es por la potencialidad de un ente imperfecto, de pasar a ser perfecto y absoluto. Los humanos son ahora imperfectos, pero gracias a vuestra intervención, pronto evolucionarán para alcanzar su más alto estado de existencia.
  -No será así, mientras no sea ésa nuestra voluntad -contestó el Alto con paciencia-. Y me podrás creer si te digo que en verdad no es ésa.
  -No es necesario en absoluto que lo sea. Sois muchos, vuestra voluntad no es única, sino dispersa, por esto mismo existís, y por esto mismo sois imperfectos y perfectos a la vez. Y sobre todo, por esto la Humanidad está, a la vez, condenada a la desaparición y destinada a la Perfección, a una perfección comparable a la vuestra. Por la voluntad de algunos entre vosotros, la Humanidad está acercándose a ese punto de transformación, en que podrá pasar a ser un nuevo Ente, un representante más del Todo. Por esto me has estado perdonando la vida, porque sabías y a la vez no sabías lo que te estoy diciendo; porque necesitas la confirmación de que así está dispuesto, por eso mismo te irás sin destruirme y buscarás a aquellos que no se han unido con vosotros contra la Humanidad, porque son ellos los que la ayudarán a alcanzar la perfección.
  Se hizo un silencio largo y frío. El Alto miró inmóvil a Ómicron, comenzó a agitarse y finalmente explotó en una sucesión de violentas emanaciones de energía que desbarataban el orden de las cosas que les rodeaban. Las piedras se desintegraban y los metales se corroían. El aire ardía y el tiempo mismo se congelaba allá donde la luz surgía de la nada. Tras unos instantes que podrían ser años, el Alto comenzó a calmarse. Los objetos y materiales calmaron sus extrañas reacciones. El Alto no volvió a mirar al Emperador. Se volvió y comenzó a alejarse de Ómicron.
  -Sabías que la respuesta te llegaría de un ser imperfecto, pues así había de ser pero, ¿qué harás ahora? -dijo Ómicron, viendo cómo el Alto se iba alejando con paso calmado pero firme-. ¿Dejarás ver de nuevo vuestra imperfección, luchando entre vosotros o abandonaréis esta guerra caótica?
  El Alto se alejó sin decir nada más, dejando tras de sí una negra figura en el centro de un cráter humeante y ardiente de varios miles de metros de anchura.
 
 
ArVg

1 comentario »

  1. Avaron Said:

    Perdonad las incongruencias, pues comencé a escribirlo teniendo unas ideas totalmente distintas de las que tenía al terminarlo (aunque entre ambos momentos pasase mucho menos de una hora).
     
    Salut


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