Fragmento [Libro xXx] (El Libertador II)

   Lentamente, como esperando que cambiara de opinión en el último momento, el hombre cerró la puerta. La luz y el sonido desaparecieron a la vez que lo hizo su rostro inexpresivo. Oscuridad, de nuevo. El Libertador esperó oir pasos que se alejaban, pero sólo el silencio le llegó desde detrás de la puerta blindada. Contempló la fría habitación en que se había encerrado. Sus paredes de piedra pálida lo contemplaban a él con ojos etéreos y siniestros desde los terribles glifos y dibujos arcanos que habían tallado en ellas. En el muro que tenía frente a sí, una pequeña ventana daba al resto del mundo, que continuaba con su ritmo inalterable, al margen del poder de su voluntad. En el caso de que el Ser reapareciese, el muro se movería y la ventana se cerraría, así como el hueco de la puerta, sumiendo la habitación en la verdadera negrura y bloqueando a la criatura, que se encontraría completamente rodeada por los glifos y símbolos.
  Sonrió nerviosamente, se convenció a sí mismo de que, por muy largo que fuese el proceso, conseguiría que el Ser se rindiese o que fuese perdiendo el contacto con la extraña fuerza de la que se nutría para desaparecer después. Sabía que tenía razón, sabía que lo conseguiría, pero al descubrir sobre él la titánica cantidad de tiempo que podría necesitar para ello, prefirió dejar de pensar en ello, relajar el ritmo de sus pensamientos y abstraerse todo lo que pudiera para eludir el dolor del paso del tiempo. Se sentó en el suelo, con la vista fija en el reducido trozo de cielo que la ventana le ofrecía y dejó que sus pensamientos fluyesen hacia donde quisiesen.
  De nuevo, les perdió la vista a sus pensamientos. Fluyeron con rapidez hacia la nebulosa de la inconsciencia en cuanto se despistó. Entonces llegó la oscuridad y amenazó con hacerse con el control de su persona otra vez. Unos segundos después, su verdadera consciencia despertó cuando el Ser, ahora en pie junto a la puerta, se disponía a arremeter contra ella hasta que cediera o su cuerpo se triturase. Agradeciendo que hubiera retomado el control tan rápidamente, El Libertador volvió al centro de la habitación, contempló como la puerta y la ventana volvían a ser visibles, cómo los muros se reconfiguraban para felicitarle por su éxito y cómo el inicio de la noche les dio la oportunidad de despedir un fulgurante y débil brillo irisado. Fuera como fuese, mientras el Ser no estuviese presente, cierto grado de luz le iluminaría. Dio gracias por ello, al menos.
  Sin otro remedio, El Libertador tuvo que centrarse en el largo tormento que le quedaba por delante antes que darle la oportunidad al Ser de regresar.

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2 comentarios »

  1. lina Said:

    Uf… que dificil es tu space. En cuanto me despisto un momemento me quedo atrás!pero bueno, aunque inconexo con el resto, me gusta. como todas las cosillas estas. Algun dia lo juntarás todo, y por fin aparecerá la Deseada, la Suprema Linea Argumental. :)tengo un plan, ya te contaré. disfruta de la huelga, y carpe diem!

  2. lina Said:

    argh, he firmado con la cuenta de mi madre. Fuck


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