Fragmento [Libro II] Acercándose el final…

  Máscaras blancas y alargadas, surcadas por grietas negras y adornadas con cintas y cuentas que ondeaban al ritmo de sus pasos, la Guardia Blanca avanzaba con pasos firmes y ligeros. Portaban largas lanzas que eran también rifles de criobinita y a la espalda y colgando de la cintura tenían una gran variedad de pertrechos y armas de diferentes tamaños. El grupo, que marchaba en una columna de dos en fondo, se acercaba a su destino. Una astronave reluciente, de un metal surcado por franjas blancas y rojas que se desplazaban por su superficie, pasó por encima de sus cabezas, dejando caer una figura alta y elegante, que se alzó sobre el suelo con extrema gracia. Portando una reluciente capa negra y roja que llegaba hasta el suelo y que cubría todo su cuerpo, el ser esperó, encarado al grupo de soldados hasta que el Celador llegó hasta él y dio la orden de parar. La Guardia apoyó sus armas en el suelo y descansaron mientras el Celador y Ómicro conversaban. Después de algunas pocas palabras, Ómicron se hizo a un lado y la Guardia reanudó el paso; pesados trajes de metal y extraños materiales, resplandecientes y blancos, que iluminaban con su luz pálida y azulada una tierra desolada y gris. Dejando atrás el cuartel que Ómicron y Los Suyos habían levantado, la Guardia marchó durante varias horas hasta llegar a un enorme bloque cilíndrico de piedra maciza, de tres metros de altura, que taponaba un profundo pozo de un par de docenas de metros de diámetro. Por un estrecho agujero excavado en la roca, de uno en uno, la Guardia se adentró en el Pozo, que era uno de los tres accesos a la titánica ciudad que los antiguos habían erigido bajo tierra. Portando la más alta tecnología que la Humanidad había creado y los más puros ideales que había generado, la Guardia se adentró en la inmensa oscuridad de las innumerables Necrópolis de la Ciudad Dormida, donde las almas negras de decenas de miles de cadáveres animados alimentaba el lento y frío pulso del corazón de la ciudad.

2 comentarios »

  1. Skarakol Said:

    Es magnífico, indescriptible. Es como estar allí mismo, en ese tiempo futuro.Me teletransporta usted, señor.

  2. Lina Said:

    la ciudad dormida! bonito, transmite una sensación rara, como la de alguien que va a suicidarse pero muy tranquilamente, o saber que vas a morir y que te sude los cojones. La Guardia Blanca ( no sé muy bien porqué ) me ha recordado al sin cara del Viaje de Chihiro🙂


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