Tú…

  Existen partículas más pequeñas que cualquier átomo o incluso un protón, son partículas volubles, irrisorias, Materia reducida a su mínima y más absurda expresión. Hay unas partículas entre todas ellas de las que difícilmente se puede llegar a decir que, de hecho, existen. Nacen y se extinguen en intervalos de tiempo a los que nuestra consciencia no puede operar. La existencia de estas partículas es siempre de una pareja, dos partículas opuestas, contrarias, que nacen juntas en cualquier punto del vasto universo y después de una fracción de tiempo casi nula, se aniquilan mutuamente. Nada alteran el nacimiento y muerte de estas partículas, porque gastan la misma energía en nacer que la que reponen al destruirse, y el universo debería seguir su rumbo en paz…
  Pero como descubrió Hawking, en los confines de aquel monstruo informe y terrible que es el agujero negro, estos pares de partícula-antipartícula aparecen como pueden aparecer en cualquier otro punto de la realidad. Sólo que, en el borde del pozo, una partícula cae al abismo y la otra sale despedida del lugar, alejándose y adentrándose en el vacío, llevándose una porción ínfima y ridícula de energía y masa del agujero para equilibrar la balanza karmática universal…
  A veces pasa así con estos estúpidos primates que levantan torres kilométricas y envían ondas retransmitiendo patéticos debates televisivos a través del vacío.
  Ocurre que yo no era nadie, no existía. Tal vez hubiese en este cuerpo una realidad vital, una consciencia autoconsciente… pero aquel no soy yo, no soy yo porque el yo que ahora conozco, el yo del que emana este texto ha nacido junto a otra entidad mortal pero real, a la que me veo ligado irremisiblemente, por la fuerza de mil leyes naturales. Sé que si esto acaba, el que escribe esto también estará muerto. Tal vez este cuerpo siga vagabundeando por ahí, trabajando, cobrando una pensión, qué sé yo. Tal vez incluso pueda conocer otro tipo de felicidad, otro amor, no me importa. Pero sí sé que no sería yo, sería un extraño, sería alguien a quien no quiero conocer, a quien quiero mantener en otro plano, en un universo paralelo, en aquel universo paralelo en que todo sale mal o por lo menos no tan bien como querría.
  Y sí, no sé a qué viene exactamente lo de las partículas, la verdad. Pero sí sé que me he quedado agusto expresando mi sentir de que hay un Yo que ha ido creciendo y desarrollándose no desde el 1-5-91, sino desde otra fecha un poco más cercana… y que ese Yo está ligado a una única Tú.

Te Quiero.

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