Archive for septiembre, 2009

La matanza infinita

  Alzaron la mirada con un incierto presentimiento. Sobre ellos, una mole negra alargada y fulgurante se alejaba a gran velocidad. Bajo ella, una sombra, una silueta. Apenas un segundo después, la guerrera, la máquina de muerte, cayó sobre el cadáver, quebrando sus huesos. Inmediatamente, las decenas de seres que la rodeaban volvieron hacia ella sus armas. Con una rapidez y frialdad letal, Danae arrancaba miembros esqueléticos, desgarraba músculos del color del papiro o de las nubes tormentosas, aplastaba huesos y quebraba armas. Conformando una bestial introducción a una bella danza de la muerte, Danae sacaba un arma de su pequeño arsenal, la utilizaba en el momento adecuado y la volvía a guardar. Destrozaba con sus propias manos a los muertos que se le aproximaban demasiado y acribillaba a los que venían desde lejos. Cuando los cadáveres de los cadáveres comenzaron a acumularse, sus miembros epilépticos intentando agarrar sus piernas, decidió irse apartando del lugar a medida que aniquilaba las oscuras masas de humanos con armas cada vez más potentes.
  Su decisión de utilizar armas tan potentes costó que, al fin, llamase la atención de un Ángel Negro, que elevó su alarido inhumano hacia el cielo brillante antes de echar a correr hacia ella. Danae apuntó sus dos armas más poderosas hacia la bestia y disparó ambas a la vez cuando se encontró a menos de cien metros. Sin ningún problema, el monstruo atravesó la nube de humo y vísceras que provocaron las máquinas y en pocos saltos llegó hasta ella. Un agudo pitido extraordinariamente molesto avisó a Danae de la llegada de un pulso. Un segundo después, su traje se desactivó. Acto seguido, las olas de luz multicolor y el golpe propinado por el brazo del Ángel llegaron a la vez a su consciencia. Su pesado cuerpo dio contra el suelo arenoso y cansado, provocando un leve crujido metálico. El sistema despertó y de nuevo se hizo la luz.Sobre ella, el Ángel se disponía a atravesarla con un largo fragmento de metal de algún tanque o avión estrellado. Con una ágil voltereta, Danae se apartó del recorrido de la lanza y se alejó del Ángel a toda velocidad, subió por los restos de un buque de condensación mientras destrozaba los cuerpos de tres cadáveres que intentaron cortarle el paso y saltó finalmente sobre la espalda del Ángel, donde trató de disparar a su nuca un denso caudal de proyectiles. Con los primeros espasmos de dolor, el monstruoso ser la arrojó al suelo. Una vez allí, un contundente golpe con su arma desgarró el chaleco de protección de Danae, provocando una lluvia de chispas y de sangre. Sintiendo cómo el dolor le penetraba las vísceras y llegaba hasta su espalda, Danae se encogió y retrocedió unos pasos, dejando caer la última arma que había usado. Un gorjeo grave y estertóreo atravesó sus tímpanos. El Ángel estaba riendo.
  Danae trató de sobreponerse al dolor y irguió, haciendo gala de toda la elegancia y decisión que podían traspasar la silueta de la armadura. El Ángel dejó de reir y la miró con una mezcla de odio y curiosidad asaltando su rostro deforme. Ese rostro se acercó a la máscara de Danae con lentitud, mientras repasaba con la vista su armadura y las armas colgadas a los hombros…
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Adelante, adelante…

  -¡Drieder! -llamó el piloto -¡Pulso en 3 segundos!
  Drieder accionó un conmutador negro y todos los sistemas de la fragata se desconectaron. A través del estrecho ventanal de la cabina, del que habían desaparecido todas las consolas holográficas, pudieron ver cómo una serie de bellas olas concéntricas de destellos irisados barrían el cielo mientras numerosos y pequeños rayos que venían del centro  se estrellaban contra la tierra. Un instante después, accionó de nuevo el conmutador y la fragata despertó antes de que empezase a perder altura.
  -Cuarenta y cinco grados al norte -indicó Drieder.
  El piloto viró lentamente la pesada nave. Desde el casco les llegaban las fuertes vibraciones provocados por la repulsión de los propulsores.
  -Setecientos metros -dijo Drieder antes de mirar sobre su hombro al oficial que esperaba sentado juntoa  la puerta de la cabina-. Avísala.
  -Sí, señor.

  La puerta blindada se cerró tras ella. Inmediatamente, dejó caer su vestido al suelo de metal y se acercó, completamente desnuda, a uno de los pequeños niños cilíndricos que llenaban la pared que tenía a su derecha. En él, enganchado mediante un dispositivo electrónico a un sistema de mantenimiento y recarga, encontró un pesado y compacto objeto de una forma extraña, apenas del tamaño de una mochila. Allí mismo, hizo un par de rápidos ejercicios de calentamiento, estiró músculos y tendones, dedicó unos momentos a vacíar su mente y comenzó a respirar lenta y hondamente. Se colocó de espaldas al artefacto y dio varios pasos atrás hasta que su superficie almohadillada y repleta de sensores rozó la piel de su espalda repleta de pecas. Presionó con los hombros hacia atrás en las dos palancas que sobresalían de la cápsula. El artefacto comenzó a emitir intensos zumbidos mientras desplegaba una tensa y suave capa de tejido sintético a lo largo del cuerpo de la mujer. Después de cubrirla de arriba abajo con dos capas enteras de este tejido, entre las que se extendía una red de nanobots y cables, el artefacto desplegó también un denso y pesado blindaje recubierto en algunas partes por armadura plástica blanca. Tras terminar de tender por todo su cuerpo las placas de la armadura y numerosas correas y seguros y estuches, colocó alrededor del cuello un grueso aro de intrincados objetos. La mujer alzó dos pesados y torpes brazos para recogerse el pelo mientras la armadura cubría su cabeza con un gorro de tejido y varias capas sucesivas de metal. Por último, una máscara recia y repleta de dispositivos se acopló al yelmo. La oscuridad posterior duró apenas unos segundos, tras los cuales un mundo de luces y datos se encendió ante sus ojos a la vez que su consciencia era elevada a un grado superior gracias a la gran cantidad de sensores y artefactos dispersos por el traje. Un breve sonido de aire comprimido liberándose y la última conexión que mantenía el traje sujeto a la nave desapareció. Con un paso que se le antojó ligero, casi etéreo, avanzó hasta el centro de la sala. A través de las conexiones neurales del traje contactó con la nave y ordenó que abriese la escotilla. Una serie de líneas de luz por las que entraba a raudales viento rugiente se fueron ensanchando en el suelo hasta que se hizo un hueco rectangular ante ella lo suficientemente grande.
  Danae bajó la mirada al borroso suelo que corría bajo sus pies…

Hoy

  Hoy no hay lluvia de alabardas.

  Hoy una continua y magnífica lluvia de copos dorados de luz estival. Hoy un frapuccino; "Otro para mí". Hoy no había comics gore, pero sí otros tantos que nos han llamado la atención. "Para mí un 3B y un sacapuntas", "Para mí un 2B y un sacapuntas". Hoy, para mí, una entera de felicidad con toques de ternura y un punto o dos de erotismo. Hoy el vestido ha brillado más que nunca. Hoy he recordado que se acerca el otoño, y con él, las lluvias y las lluvias de colecciones por fascículos. Hoy hemos visto lápices aparecer y desaparecer. Hoy hemos hablado y nos hemos espabilado y nos quasidormimos.

Hoy una menguante y amarilla me ha sonreído desde el Este.

Hoy soy feliz.

Hoy te quiero.

Alabardas de punta

Y hoy llueven alabardas que atraviesan el gaznate las mentes ingenuas y mañana nevarán esquirlas de acero al rojo vivo que se incrustarán en los ojos blandos y húmedos de los imbéciles que se atreven a salir a la calle y dejar de ver gran hermano y pasado mañana granizarán granadas de mano que caerán en el esófago de los amantes de los niños que rezan porque el pia fraus domine el universo.

Y monos negros vendrán a tirarnos bloques de granito desde lo alto de bloques de pisos en venta y los restos de esta burbuja y los anteriores bajarán por las calles arrastrándonos por las cloacas del mundo civilizado, hasta arriba de cilindros de uranio y de revistas porno y de condones usados y monstruos del lago ness.

Y llegará el día en que los dos hemisferios se arranquen el uno al otro y se atraviesen lanzas de hoplita y los ojos en blanco de imbécil con cerebro licuado y boca torcida sean arrancados por cuervos que se alejarán a lomos de un viento gris.

Y llegará el día en que la hipocresía de las madres se caerá por su propio peso sobre sus falos megalomaníacos e incuestionables y les arranquen las vísceras y ofrezca sus sesos hediondos a los dioses negros que nos miran desde el lugar que nunca existirá.

Y llegará el día en que una tormenta nigérrima o una enfermedad desinformatizada o un holocausto repentino y cegador o un meteoro fabricado a partir de los panes blanditirrines que tiraron a las cubos de basura de Occidente, aniquile a esta raza de mierda, que únicamente se alzó hasta el trono de la Consciencia y dilapidó la herencia de los frutos del árbol de la ciencia y conoció la Razón y el Bien para contrarrestarlos con sus falacias y crueldades sinnombre e injustificadas.

Rezemos, sobre todo, por eso último.

GOD SAVE GOD

GOD SAVE THE SACRED WOOD IDOL

LONG LIVE THE TOT GOTT

LONG LIVE THE DARKEST NIGHT OF UNCONSCIOUSNESS*

*(mientras ésta proporcione una buena excusa para favorecer económicamente al 0.1 % de la Humanidad)

Ira

   Arrancad las entrañas del prójimo, despojadles de su piel mustia y
flácida, desgarrad el tejido del todo con vuestras infamias y herejías,
destruid lo construido, aniquilad a las bestias y a las hadas, asesinad
a los ancianos, coméos a los jóvenes, arrasad los campos, anegad las
llanuras, consumid las estrellas, […]

  …de tanto oírlo en
su cabeza, en lo más profundo de su subconsciente, al pobre señor
Prometeo le fue arrancado el corazón. Su voluntad hacía que creciera
otra vez, y de nuevo era arrancado…

MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA

What the fuck am I writing!?!?

LONG LIVE THE SPACE MILK!

El puto botón de borrar va a desaparecer por debajo de la mesa.

Who the fuck is writing that shit!?!?

creaciondestruccioncreaciondestrucciocreaciondestruccioncreaciondestruccioncreaciondestruccioncreaciondestruccioncreaciondestruccioncreaciondestruccion

GOTT IST TOT
NIETZSCHE IST TOT
HITLER IST TOT

El vacío es tan asquerosamente grande, los espacios vacíos entre nube y nube son tan salvajemente insalvables… No puedo pensar en la Ira hoy, se ve. Se veía venir. Si al menos pudiera escribir acerca de la Ira que siento mientras escribo esta mierda.

El desvaído olor a desodorante, la imperceptible corriente de aire filtrándose por la mosquitera, los innumerables filamentos ardientes arrojando sus luces amarillas, agonizantes, enfermizas, hacia el asfalto sucio y desierto, hacia el firmamento monocolor y cansado. El pelo que no quiere colocarse bien, que se rebela a su propio destino y sigue arrojando estúpidas hebras amarillentas. El vago reflejo en el marco granate de la ventana de la luz de la pantalla reflejada en mi cara. La botella llena un tercio, vaciada dos tercios. Los montoncillos de monedas. 41 Euros. La mierda acumulándose en mi cerebro hastiado. Y joder, estoy bien, estoy perfectamente. Pero alcanzaría la jodida divinidad ahora mismo si pudiese escribir algo decente, dibujar algo bello, imaginar algo que no sea siempre lo mismo, actuar de forma consecuente para con lo que me gustaría hacer. Ese estado de perfección, de comunión conmigo mismo, me queda vedado.

OH! OH! OH! OH sacra desgracia!! Ay! Oh, de mí! Más mierda que se acumula. Por ahí, la gente se muere consumida por la soledad, la soledad real y letal, por un cáncer palpable, por una enfermedad intratable, por una enfermedad rara a la que los Estados no quieren dar solución, por una enfermedad común a la que el Capital no quiere dar solución, por la bala disparada por un niño soldado reclutado por un ejército de liberación idealista y contrabandista que aún no ha alcanzado su extinción, por la ausencia de un trozo de pan, que cae ahora mismo, en cualquier hogar, al cubo de la basura, porque, AY! Oh! El pan, oh! Duro se ha puesto! No puedo comerlo así! Qué cenaré si no tengo pan blanditirrinín?

Dioses impíos y cristos resucitados. Higueras ardientes, zarzas ardientes, infiernos ardientes (mentiras ardientes). Blasfemos con sotana, que pasean por las calles la total falta de pudor de una raza que se ahoga en su propio vómito, cuyas neuronas agonizan en medio de un caldo de pus y mierda licuada mientras los fragmentos de consciencia tratan de supurar y huir de tan macabro y real espectáculo. Parásitos alimentados por marujas, hombres-dios ignorados por la sociedad, que milbendecidasea, porque vota a los rojos.

Lluvia de hipocresías monstruosas, que al caer semejan alabardas que atraviesan el gaznate de las necias consciencias que confían en que la humanidad tiene salvación. Islas que se hunden en silencio, dejando atrás las vociferantes, votantes, pedantes, hipócritas, consumistas, masas de imbéciles que hoy coronan a un Dios Emperador y mañana proclaman la Revolución Social. A Forer lo ha matado el silencio, y no cualesquiera males que figuren en su certificado de defunción.

La ignorancia no es un mar, mientras que las islas son la consciencia. Me equivoqué. Un reparto que hace más honor a la verdad sería adjudicarle al ESPACIO el apodo de IGNORANCIA, y a los sistemas solares con 34.517 años, por ejemplo, el apodo de CONSCIENCIA.

¿Con todo esto quiero decir que yo no soy un ignorante, sino la verdadera luz de la consciencia y de la razón en este mar de sombras? Ya quisiera más aún mi subconsciente, verse reflejado en un ente enhardecido y elevado a la categoría de Dios viviente, sobre un trono de oro macizo. Ni mucho menos.

Gracias al Big Bang, siempre habrá alguna estrella con 34.517 años. Con saber que las hay, me basta.

A la Mierda y,

salut!