“Until the end of Time”

  -Te quiero, Herón -le susurró Elenée, entrecerrando los ojos resecos-. ¿Lo sabes?

  Se hizo el silencio. Herón posó una mano sobre el pecho izquiero
de Elenée. A los pocos segundos la atrajo para sí y la abrazó con
fuerza. Conteniendo la respiración y con calma, dejó el cuerpo inerte
de la mujer sobre el frío suelo de mármol, donde ambos parecieron
fusionarse. Herón se levantó y la contempló, confuso durante unos
instantes. La vaga e indefinida confusión desapareció, al igual que él
mismo tras la puerta del apartamento.

[Parte final de http://rafiki8.spaces.live.com/blog/cns!97CF797BABBF1744!627.entry%5D

  Se acercó aún más al altar, subiendo el último escalón. Dos
sacerdotes se volvieron hacia él, con la intención de detenerlo, pero
no se movieron. Herón posó una mano sobre la madera negra y exhaló un
hondo suspiro.

  -Adiós, Elenée -dijo, al fin-. Gracias.
  Más rápido de lo que él mismo esperaba, se volvió y se encaminó
hacia la salida. La esplendorosidad de cuanto concebía se le presentaba
ahora como la prueba definitiva de que iba por buen camino. Ante él, la
luz del exterior carcomía una ciudad gris y cansada.

[Primera parte de http://rafiki8.spaces.live.com/blog/cns!97CF797BABBF1744!686.entry%5D
____

  Digamos que de acuerdo.
  La titánica nube de hongos que ocupaba el espacio entre los mundos ardía ahora rápidamente, propagando el brillo purpúreo y fugaz a una velocidad impresionante, casi igual a la que llevaba El Errante. El magnífico destructor surcaba el vacío solo y sin distracciones, directo hacia el principal de los mundos de la Raza. Diseminando en su camino su carga de decenas de destructores grandes como meteoros, cargueros, buques, acorazados, fragatas y bombarderos, El Errante se erigía en máximo autor de la absoluta destrucción que se estaba llevando a cabo en nombre de la humanidad. Un continuo reguero de bombarderos cargados de bombas de neutrones, cuya potencia llegaba a destruir los sistemas electrónicos de los bombarderos que las arrojaban, pese a la distancia. Un diluvio estelar de arrasadores, naves de combate que concentraban toda la potencia de ataque de un destructor en los pequeños satélites-colonia dispersos por todo el sistema estelar. Las muy diversas formas de vida, algunas aún en su estado primordial inocente y pusilánime, se retorcían y desgajaban como barro seco, en el seno del mayor genocidio, la mayor aniquilación, la mayor blasfemia de entre todas las que la humanidad pudo haber cometido. 

  Godhi Astar. Las sonrisas desaparecieron de sus rostros tan rápido como el silencio sustituyó la risa y el júbilo. La incandescente ira que desprendían sus ojos hizo que algunos retrociedaran unos pasos; el resto permaneció inmóvil. Unas palabras comprensivas, un intento de apaciguar al Embajador de los Mundos. Muchos esperaban que hiciera oídos sordos y siguiese allí plantado, repasando lentamente sus rostros, otros tantos esperaban que armara en cólera y los ahogara o destripase. Astar dio media vuelta y salió de la sala. Dos oficiales hicieron un amago de seguirle, pero desistieron. Poco a poco, la normalidad regresó y los militares pudieron seguir divirtiéndose y festejando.
  Antes de pasada una hora, el Sistema encontró el cuerpo sin vida en la base del cañón que se hundía en la tierra frente a los de por sí altos muros de la ciudadela.

1 comentario »

  1. O-Ren Said:

    Qué duro, Rafa. Pero me ha emocionado ^______^Te quiero, Rafa. ¿Lo sabes?


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