Para Rafa

  Saludos, buen señor, encantado de conocerle. Le escribo esto a día 29 martes de abril del 2008, a dos días de mi decimoséptimo cumpleaños, mientras escucho el principio de la 3ª canción de la BSO de Amélie. Y puesto que estas canciones me recuerdan inevitablemente aquella noche en que me senté en el sofá del "otro piso" para pensar en Marina escuchando estas melodías, hablaré de ella. Aquí y ahora me pregunto si sigues con ella, si piensas en ella, si echas de menos su piel y sus ojos… (Estoy escuchando la 4ª canción, cómo no). Espero por tu bien, en serio, que si lo vuestro (nuestro) ha terminado, no hayas sido tú el culpable o, al menos, no lo hayas hecho de forma que le duela. Tú ya sabes cuánto la quiero y, por hoy, es mi preocupación la que más segundos ocupa mi mente.
  De Marina ya podremos hablar en otra ocasión más profundamente pero, hasta entonces, frivolicemos… El exámen de hoy (matemáticas con Bart, obviamente) ha resultado ser más difícil (jodido en realidad) de lo que pensaba, por lo que si realmente los resultados que de este se derivan son negativos, te doy permiso expreso para cagarte en mis muertos (por cierto, te digo esto porque sé que te gustará: Dib., Alt., Mat.; Gimn., Inf., Leng.). Por cierto, ¿Qué coño estás haciendo con mi vida? ¿Acaso estás haciendo Informática? ¿Acaso albañilería? Desde aquí no lo tengo muy claro, ruego que me disculpes. ¿Sigues teniendo esa sensación de extrañamiento repentino y contuntendente? Cuesta pensar, decidir, actuar… Es frustrante. También es patético que se lo atribuya al sueño (6 horas y media al día), pero a ver… ¿Has escrito al fin algo que merezca la pena? Si es así, bravo por ti, si no… bueno, no me extraña. Ahora llega un punto en que me dirigo a ti, inepto/a que estás leyendo, déjalo y vete por ahí (aunque sé que no me harás caso me he quedado agusto). Por cierto, buen señor, tengo mala letra, ¿eh? Ahora mismo creo que se debe a mi estado de agitación, tal vez el ordenador, no sé (¿has recibido el ordenador que te mandé?). Mamá ha llegado hace un rato, y ahora suena la 9ª canción, muy buena.
  Suena triste, lo sé, pero en verdad no sé qué más escribir. Acaso que mañana salgo con Marina por la tarde (iré a su academia, seguramente) porque el jueves se va a Cazorla. A ver, tío, ¿has podido aguantar el suficiente tiempo sin leer esto como para sacar de entre la niebla del olvido la sensación que acude cuando escuchas la 10ª, las caras de la gentecilla que me rodean ahora? Si es así, escribe otra vez, inmediatamente, escríbeme otra vez, escríbeme otra vez mientras escuchas la maravillosa 11ª, piensas en Marina, en Elisa, en nuestros padres, en la playa, en el sol, la luna, en mí y en ti. Es ñoño, lo sé y lo admito, pero como ejercicio no está nada mal (desde luego comparado con una "composición" de inglés acerca del acceso a la información (Ureña, claro) o que los ejercicios de Dibujo. En fin tío, aquí concluyo esta obra atemporal y extraña, pidiéndote que no pierdas de vista a Ellos y que [te cuides (esto tachado)] me cuides mejor que yo a ti.

   Saludos
                       Rafa

                       [FIRMA]

               13ª

                                                                                                                               No temas al punto sino a los espacios en blanco.

2 comentarios »

  1. elvira Said:

    mágico

  2. O-Ren Said:

    La número 9, le moulin.


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